
A veces quiero pensar que no existe, pero ahí está, como dándome palmaditas en el hombro, a veces como riéndose de mí y de mis pesares. Quiero alejarme un minuto de él, pero otra vez lo menciono sin querer. Me vuelvo, pero lo puedo encontrar , y no es cuestión de tiempo, porque es del tiempo de quien me quiero olvidar.