Estoy tan libre,
tan conmigo, tan contigo.
La soledad nos acompaña y es buena.
Es bueno tenerte conmigo, dormir contigo, despertar contigo.
Es bueno querer sin trampas en el corazón,
es bueno crecer de tu mano,
aprender en tus ojos,
dormir en tus brazos,
reirnos de lo malos que podemo ser
cuando queremos serlo.
Estás tan libre y yo junto a ti.
domingo, 8 de enero de 2012
sábado, 12 de noviembre de 2011
PRIMER BESO

Pude perderme en el tiempo, mis manos estáticas y sin rumbo iban al compas de mis labios muertos, paralizados por el temor al nuevo contacto. El temblor interno alentaba a los tuyos que gritaba en secreto.
Me perdí en el tiempo y visité la no realidad, viví en el adentrado mundo con las cortinas cerradas y oscuras convivientes del nerviosismo. Me perdí en el instante que descubrí una sola saliva, una sola boca, un solo respiro agitado y eterno.
Era confuso lo que pasaba ahí no tan debajo de mi rostro, era un enredo de labios agonizantes por la ignorancia. Era otro mundo que visité, decorado como mis sueños de penumbras. Se siente a poca luz. Extraídos de alrededor, discriminados por el resto.
Cuando se abrieron las cortinas acompañadas del desconcertado amanecer prematuro, tu rostro ya no eran dos, tu nariz era solo una ahora. Tus labios siempre lo fueron. El perpetuo líquido labial se perdió como rio en el mar logrando conquistar como lo hace la orilla a los pasos del errante.
Y callé. Callé todo el tiempo mientras caminaba sin dirección, callé porque el temblor interno insistía en hacerme compañía. Callé porque no podía opinar sobre la confusión de uno de los sentidos que se encontraba casi inmóvil de pasmo.
lunes, 10 de octubre de 2011
¿Utopía?
Te quiero porque tu boca sabe a la mía,
Que si mi cuerpo grita, tus manos saben callarlo,
Quiero ser de quien te enamores todos los días,
Que al caminar a tu lado, nunca quieras soltar mi mano.
Te quiero porque puedo verme en tu mirada,
Quiero ser lo primero que veas al despertar cada mañana,
Que juegues a arrullarme, porque así me acostumbraste,
Quiero ser la razón suficiente para que puedas amarme.
Te quiero y se me acaban las palabras que definen el efecto que causas en mí.
Quiero más de lo que pretendes darme,
Soy egoísta. Te quiero para mí. Me aterra que puedas dañarme.
Quiero que esas minúsculas acciones erróneas o ausentes se alejen de ti.
Que si mi cuerpo grita, tus manos saben callarlo,
Quiero ser de quien te enamores todos los días,
Que al caminar a tu lado, nunca quieras soltar mi mano.
Te quiero porque puedo verme en tu mirada,
Quiero ser lo primero que veas al despertar cada mañana,
Que juegues a arrullarme, porque así me acostumbraste,
Quiero ser la razón suficiente para que puedas amarme.
Te quiero y se me acaban las palabras que definen el efecto que causas en mí.
Quiero más de lo que pretendes darme,
Soy egoísta. Te quiero para mí. Me aterra que puedas dañarme.
Quiero que esas minúsculas acciones erróneas o ausentes se alejen de ti.
domingo, 22 de mayo de 2011

… Entonces, cuando estábamos sobre la cama algo incómodos por las absurdas discusiones, lo invité a ver las estrellas. Nos sentamos a oscuras y recostándonos sobre las almohadas él me prestó su pecho para contemplarlas con más comodidad.
En medio de ese trance impagable, recordé que durante la semana pasada no había podido dormir, tal vez por la extrema añoranza de tenerlo como lo tenía esa madrugada.
Mientras mi oído escuchaba su corazón y pensaba en él teniéndolo tan cerca, mi índice dibujaba más estrellas sobre su cuerpo. Mi boca jugaba entre su cuello para marcarle figuras abstractas que al siguiente día todos reconocieron.
Sabía perfectamente que buscaba paz y al fin pude dormir.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Heridas
No tuvieron porqué hacerte tanto daño.Tú eres el pez que nada en el mar de mi corazón. Las olas son mis manos. La espuma, una hermosa canción.
El ayer ha marcado tu vida. Te juro que mis lágrimas sanarán tus heridas.
Hoy empiezas a soñar de nuevo. Pero esta es una historia real pecesito de este mar.
Eres tú mismo, esa fea pecera se ropió para entregarte libertad.
Anda, aléjate de los vidrios que a mi me empezaron a cortar.
martes, 26 de abril de 2011
WACHUMA
Sí, el olor a marihuana nos sedujo. Era nuestra tercera noche en Cusco, solos, libres y llenos de ese abril que no es ecuánime.Caminábamos una noche por el barrio de San Blas. Una gran luna iluminaba esas estrechas calles de piedras, frías y hermosas por donde casi no transitan autos. Fuimos felices. El frío y la ligera llovizna que nos acariciaban de rato en rato, fueron la mejor compañía para esas caminatas nocturnas.
De pronto, una suave melodía reggae poseyó nuestros oídos intempestivamente. La música provenía de un cuarto oscuro de esa callejuela por donde andábamos. Un cuarto lleno de humo se veía pese a la oscuridad. El olor, se sentía a media cuadra. En tanto, seguridad prendía inciensos para encubrir la fragancia a hierba.

‘Wachuma’ es el nombre de ese acogedor local que no es grande ni pequeño, pero preciso para unas cuantas mesitas de madera con velas gastadas que iluminan poco, pero lo necesario para no ver todo lo que hay alrededor y sólo los ojos de quien está a tu lado, que es más que suficiente.
Su ligera embriaguez y la mía se unieron, para después, ser una sola idea con actitud desenfrenada. Era una mezcla de culturas: allí bailaban argentinos, alemanes y rusos. Tomaban ‘cuzqueñas’ húngaros, hindúes, chilenos y se drogaba el mundo entero cantando. Eran felices.
El presentador - cantante, es un cajamarquino que vive en la Ciudadela Inca. Canta en inglés aunque más domine el quechua y su castellano es graciosísimo. “Beban, fumen, tengan sexo y sean felices”, nos aconse
jó antes de presentarnos su repertorio.Bailamos esa noche/madrugada, lejos de todo y de todos. Sólo existíamos él y yo en esa oscuridad a luz de las pequeñas velas ya derretidas casi a totalidad. Era otro mundo: su paz, mis defectos, sus manías, mis caprichos, su amor, mis caricias, sus besos… estaban recordándonos que lo nuestro es real.
Cuando salimos de ese lugar, nos tomamos de la mano bajo la luna que aún nos esperaba allá afuera. Fuimos de regreso por esos caminitos empedrados que nos gustan tanto. Luego, me abrazó, me miró y me besó miles de veces. Más que borrachos, estuvimos ebrios de esa aventura. Y con el corazón acelerado nos fuimos a dormir.
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