
Estoy cubierta de noches abriles que me dejan perpleja. Y es que abril siempre da paso a las casualidades y a los cuentos que bordean la realidad sin miedo alguno.
Tal vez no lo sabes, pero abril es un diario inmenso donde se guardan los mejores relatos. No he oído mejor historia que la de aquellos hombres que existieron en la edad media – esos que leían las manos a cambio de besos- es increíble pero, sigo creyendo que aún existen.
Cuéntame una historia más y te aseguro que viviré en tus ojos…
Mientras tanto, te invito a mi abril, a descifrar sus cinco letras, cinco como las tuyas, a escaparte de las fórmulas que no guardan sentido por aquí, a olvidar cómo se miden los voltios porque yo no entiendo más que tus historias dinamizadas.
Estoy cubierta de noches abriles que tratan de bailar a la luz de la luna. Abril invita estrellas a seguir oyendo de los hombres que sólo vivían de besos lentos en esa época, y tiemblo… tal vez porque tu relato me transportó sin abrigo.
Abril prepara su historia, lee mi mano y regresemos a la edad media.




